La agilidad en el proceso editorial como indicador de calidad

Tras la lectura de la queja formulada por Jose Manuel López Nicolás en Publicaciones científicas, sinvergüenzas e impresentables, en la que denuncia el excesivo retraso en la publicación que envió en diciembre de 2010, cuya revisión aceptó la revista en marzo de 2011 y sigue sin ser publicada. Este tipo de retrasos son inadmisibles en una revista. Menos aun en una revista que pertenece al selecto club de las revistas del JCR, es más, del top de sus categorías en el JCR.

Repasando una publicación ya citada en el apartado Bibliografía de esta web (Delgado, 2006), observo que dentro del estricto proceso de evaluación de las revistas candidatas a ser indizadas en los fondos de Thomson Reuters (ver: Proceso de selección de revistas especializadas de Thomson Reuters) aunque se habla de regularidad y puntualidad, ésta se refiere a la edición de la revista, es decir, a asegurarse de que el número de septiembre sale en septiembre y no en enero del año siguiente, pero no a la agilidad de los procesos editoriales.

En ese mismo artículo, Emilio sí llama la atención sobre este particular y menciona entre las recomendaciones que entonces hacía a la revista El Profesional de la Información con motivo de su incorporación al índice de Thomson, la necesidad de mantener un proceso editorial ágil. En palabras de Emilio:

Prontitud: la proverbial agilidad editorial de EPI tanto en la puntualidad de publicación como en el proceso de recepción y aceptación o rechazo de los originales debe ser preservada, e incluso, mejorada.

Es más, otras instituciones que someten las revistas a procesos de evaluación indican, aunque sea de manera somera, aspectos relacionados con las fechas de arbitraje, como es el caso de Scielo, quien en los Criterios, política y procedimientos para la admisión y permanencia de revistas científicas en la colección SciELO indica en su apartado 5.2.2 (Arbitraje por pares) que es obligatoria la indicación de las principales fechas del proceso de arbitraje, incluyendo las fechas de recepción y de aprobación. Es más, me consta que los evaluadores no se limitan a revisar la presencia de las fechas, sino que además comprueban que entre las fechas de recepción, aprobación y publicación no existe una distancia excesiva, pero que tampoco es tan corta como para no garantizar una adecuada revisión.

No parece razonable que la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition haya publicando el 7 de febrero de 2013 un artículo aceptado el 17 de octubre de 2011. Casi 16 meses. Para hacernos una idea, veamos otras revistas del área:

Molecular Nutrition & Food Research ha publicado un artículo el 22 de enero de 2013 que fue aceptado el 19 de septiembre de 2012. 4 meses.

Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety aceptó el 8 de octubre de 2012 un manuscrito que ha publicado el 3 de enero de 2013. 3 meses.

No obstante, no parece ser la única revista del ramo que se toma con tranquilidad la edición de los artículos. Observo que Food and Bioprocess Technology también tiene retrasos que van más allá de lo razonable. Encuentro en su último número un artículo aceptado el 1 de agosto de 2011 que aparece publicado en el número de febrero de 2013. Aunque, eso sí, fue publicado online el 13 de agosto de 2011.

Por más que lo pienso, no le encuentro una explicación razonable a semejante retraso. ¿Será un afán acaparador por parte de la revista? ¿será que prefiere mantener cautivos los artículos que cederlos a la competencia? Si es así, creo que una revista, cuando crece, debe ser más selectiva con sus contenidos y debe ceder los contenidos que menos se ajustan a su línea editorial para que sean otros quienes los publiquen.

Actualización de la sección informes

Este año que comienza, 2013, trataré y no conseguiré, una vez más, mantener esta web actualizada con mayor frecuencia que el año pasado. Como los propósitos hay que cumplirlos, aunque sea, a comienzos de año, arranco actualizando la sección de informes con algunos que tenía pendientes y aprovecho para extraer alguna información curiosa de ellos.

Comencemos con el OECD Science, Technology and Industry Outlook 2012, un informe de la OCDE del que podremos sacar información interesante, como que España, donde ya sabemos que se invierte poco en I+D desde el sector privado, ha triplicado el porcentaje de patentes del sector público si comparamos el periodo 2000-2002 con respecto al periodo 2007-2009. También comprobaremos que España está por debajo de la mediana, lo que el informe llama “Bottom half OECD”, en gasto de I+D, en universidades destacadas, en publicaciones del primer cuartil, más abajo aunque en el mismo rango, en aspectos relacionados con la I+D empresarial y la innovación y pinchando claramente en aspectos de emprendimiento, como jóvenes empresas que patentan, aunque es cierto que aparece en buen lugar en relación a las facilidades para el emprendimiento. Las patentes del sector público se sitúan en el “Top half OECD”, siendo de los pocos valores favorables dignos de mención para España.

En Funding Innovation in the EU and Beyond 2011 se señala el descenso de la inversión en innovación en países como España, Bulgaria, Grecia, Hungría, Italia y Rumanía frente al esfuerzo inversor en países como Alemania, Suiza, Noruega, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Brasil, China… Después de todo, España no queda del todo mal parada, se califica , junto a Polonia y la República Checa de Moderate innovators.

The current health and future well-being of the american research university trata de analizar el estado actual de las universidades estadounidenses, identificar sus retos y amenazas actuales y futuras y comparar sus distintos sistemas de gobernanza entre otros objetivos. Es un curioso informe que lejos de bombardear al lector con numerosas gráficas y tablas, reflexiona sobre los aspectos anteriormente mencionados haciendo referencia a otros estudios existentes y destacando frases entrecomilladas de expertos que han dado su opinión para el estudio.

Un repaso por todos estos informes nos muestra una coincidencia que no debe pasar inadvertida: la falta de datos comparables, de indicadores que permitan la comparación de países, universidades, políticas… como se dice en el último informe mencionado, an independent source of credible data is generally not available.

Aunque ya no me detengo a comentarlos, he incluido también otros informes nuevos, como el Science and Engineering Indicators 2012

Los Journal Citation Reports no son para el verano

Todos los años acostumbraba a publicar, allá por primeros de julio, un post sobre las novedades que presentaba el conocido ranking con respecto a las revistas españolas. Sin embargo, este año no he publicado nada en el mes de julio… ni en el de agosto, ni el de septiembre… Al margen de mi nivel de ocupación laboral, que hace que sea bastante difícil que pueda dedicar el tiempo que un post se merece, hay más razones que hicieron que me decidiera por no publicar el consabido informillo sobre las revistas españolas en el JCR del año:

Comienzan a aparecer este tipo de análisis por parte de organismos oficiales a los que les agradezco el esfuerzo. El pasado 15 de octubre leía en el Blog de la Biblioteca Biosanitaria de la Universidad de Salamanca que la FECYT publicaba, por segundo año, su Análisis de la presencia de las revistas científicas Españolas en el JCR. Y he de reconocer que hacen un análisis mucho más completo que el que yo hacía en su momento, aportando además de las novedades con respecto al año anterior, un análisis retrospectivo más amplio, un análisis comparativo con respecto a otros países, un análisis por cuartiles muy detallado y unos anexos donde figuran los datos de las revistas españolas que han mejorado en su posición de cuartil y el listado completo de las revistas españolas que figuran en el JCR 2011.

Por último, la otra razón para que no apareciera el informe de todos los veranos es la que da título a esta entrada. Y es que, aunque todo el mundo sabe que el JCR aparece en el mes de junio todos los años, lo que no tantos saben (yo incluido hasta hace poco) es que lo que aparece en junio es un aperitivo que poco tiene que ver con el resultado final del mismo. Esos datos se van actualizando semana a semana hasta dar los resultados definitivos en el mes de septiembre (sic.). Y así, repasando por encima los datos de años anteriores me encuentro con que en julio del año pasado en JCR 2010 recogía en su Social Science Edition 48 revistas y que si lo miramos ahora, aparecen 52. En aquellos resultados no figuraba la revista Enseñanza de las Ciencias, ni la revista Hacienda Pública Española, revista cuya desaparición me causó cierta perplejidad en su día. Tampoco figuraba la Revista de Psiquiatría y Salud Mental. La revista Scripta Nova figuró en junio del año pasado como una de las revistas eliminadas por haber practicado en exceso la autocitación. Sin embargo, como podemos leer en el ex-blog de Álvaro Cabezas, diversos errores en los cálculos provocaron en primera instancia su expulsión pero, una vez comprobado que sus niveles de autocitación estaban dentro de lo habitual, fue readmitida.

Y os he ofrecido un simple análisis de una de las ediciones del año pasado, sin entrar en cálculos exactos de factor de impacto, posición de cuartiles ni análisis en profundidad de todas las ediciones y anualidades. Seguro que encontraríamos más errores.

Por tanto, con este post quiero por una parte despedir definitivamente de este blog la entrada anual sobre la situación en el JCR de las revistas españolas, aspecto que espero sigan analizando tan bien como hasta ahora desde FECYT u por otra parte advertir de la provisionalidad de los datos que JCR ofrece durante los primeros meses de su publicación. Insisto, no os toméis como definitivos los datos que JCR ofrece durante el verano.

PD: Veréis que la apariencia de Bibliometría.com se está actualizando durante los últimos meses. Todo se lo debo a una compañera del Instituto de Salud Carlos III, Isabel Barrio Villa, a quien nunca se lo podré agradecer como se merece.

Las categorías de JCR

Hablamos constantemente acerca de las revistas del primer decil de una categoría del JCR para referirnos a ellas como las mejores revistas de esa especialidad, pero ¿reflejan las categorías JCR lo que podríamos entender como “especialidades”? ¿Qué procedimiento siguen para agrupar las revistas en categorías?

Ya me puse mosca cuando finalmente incluyeron PLoS ONE en el JCR, porque en lugar de hacerlo donde previsiblemente debería estar, en MULTIDISCIPLINARY SCIENCES, lo hicieron en BIOLOGY. ¿Por qué? Pues a día de hoy sigo sin saberlo. Se limitan a indicar que:

Each journal in JCR is assigned to at least one subject category, indicating a general area of science or the social sciences. Journals may be included in more than one subject category; therefore, when comparing journals across related categories, it is possible to see the same journal title in different categories.

Pero esta explicación no basta.

La otra razón para que mi cabeza haya comenzado a darle vueltas al asunto es la visita a CWTS Journal Indicators (otra alternativa más a JCR). Para resumir mucho el asunto, la gente del Centre for Science and Technology Studies calculan un indicador al que llaman source normalized impact per paper (SNIP) que tiene en cuenta el “subject field covered by the journal”, es decir, las materias tratadas en la revista. ¿Y qué entienden Henk F. Moed y compañía por las materias tratadas en la revista? Pues según nos cuenta en un artículo al respecto (Moed, 2009) se puede definir como “the set of papers citing that journal”, el conjunto de artículos que citan una (esa) revista. Yo creo que es más que eso, las revistas relacionadas con una revista dada están definidas por el conjunto de revistas que cita dicha revista, las revistas que la citan y la propia revista (que suele ser la que más se cita en sus artículos y, por tanto, suele ser la revista que más la cita). Por tanto, para saber si una revista está en el primer decil de su categoría para el JCR 2010, debería compararse con el factor de impacto de las revistas citadas en los artículos de 2008 y 2009 y citantes durante 2010 (ver cálculo del factor de impacto). Pero eso supondría que las categorías serían volátiles, cada revista poseería su propia categoría, y eso perdería tal vez a más de uno.

Sin embargo, y volviendo a las categorías establecidas actualmente en JCR, no me parece muy normal su agrupación. Os pongo un ejemplo con la revista Scientometrics. Si entramos en la información que da JCR sobre ella y miramos en el listado de Cited Journal y Citing Journal comprobaremos que de las primeras 20 revistas de cada una de las listas solo figura una revista de la categoría, Journal of Chemical Information and Modeling. El resto de revistas son revistas que bien no pertenecen a la categoría o bien no figuran en JCR. Sé que es un ejemplo muy peculiar, dado que la categoría en cuestión es COMPUTER SCIENCE, INTERDISCIPLINARY APPLICATIONS y ya me diréis qué tiene que ver con la Bibliometría, pero estoy convencido, y es por dónde van mis razonamientos, de que existen revistas con las que cometemos una injusticia al clasificarlas por deciles y cuartiles en determinadas categorías en las que compiten con revistas de mayor factor de impacto que no tienen nada que ver con la materia tratada por ellas. No creo que sean muchas, pero haberlas, seguro que las hay.

Little altmetrics, big altmetrics: citaciones en la nube

Al hilo de la convocatoria para presentar trabajos a altmetrics: Tracking scholarly impact on the social Web, dado que la convocatoria en cuestión tiene vínculos con PLoS One y leyendo las áreas de investigación incluidas en altmetrics, he puesto a mi mente a pensar y me ha dado por soñar en un sistema normalizado que permitiera realizar algo similar a los tracking en los blogs vinculando cada referencia con el artículo citado, de tal manera que en artículo original se pudieran ir contando y detallando las citas recibidas. Y yendo más allá, que toda esa información pudiera ser agregada por revistas, por editoriales, que esa información pudiera ser recogida por bases de datos, elaborada, contada, medida, que pudiera haber “almacenes públicos de datos” que permitieran a los bibliómetras tratar esos datos y obtener de ellos la información deseada…

¿Un sueño? ¿no existe a día de hoy la tecnología necesaria para hacer algo así? ¿o es una cuestión de intereses comerciales?

El primero o uno de los primeros análisis estadísticos de la literatura

Hace unos días he dado con la revista en la que aparece uno de los primeros trabajos de bibliometría (aunque no estoy seguro de poder llamarlo aún así) aparecidos, publicado en la revista Science Progress con el título The history of comparative anatomy. Part I. A statistical analysis of the literature (COLE & EALES, 1917). En él sus autores declaran que sus objetivos eran representar gráficamente la actividad de los investigadores de anatomía en su conjunto desde el siglo XVI hasta 1860, detallar la actividad por países, determinar qué grupos de animales y qué aspectos de la materia fueron más tratados en la literatura y determinar la influencia de hechos contemporaneos, de instituciones e investigadores concretos en la historia de la anatomía.

Aunque la obra no deba tratarse como un trabajo de bibliometría como tal, en él se trazan sendas que serán seguidas con posterioridad de manera reiterada. El primero de los aspectos tratados apenas comenzar el artículo es la eterna dicotomía de calidad versus cantidad. Y viene a decir algo así:

Una gráfica sólo representa valores numéricos y su interpretación puede ser tremendamente engañosa. El autor de cinco articulillos tiene, gráficamente, mayor importancia que William Harvey, representado sólo por dos entradas, ambas de gran importancia.

Más adelante habla del síndrome de Méndel.

Habla también de la lentitud en la diseminación del conocimiento científico por la mala distribución editorial de la época y lo ejemplifica con el tratado de Malpighi titulado De viscerum structura exercitatio anatomica, editado por primera vez en Bolonia en el año 1666 (la edición enlazada es posterior) y cuya revisión no apareció en Philosophical Transactions hasta el 15 de febrero de 1669, si bien yo no la he logrado encontrar.

Y habla del cambio que se produce a partir de 1665 con la aparición de la mencionada Philosophical Transactions y de Le Journal des Sçavans, medio para transmitir el conocimiento científico que aseguraba una amplia y rápida difusión y por el que Inglaterra y Francia deben considerarse los pioneros del método moderno de publicación.

  • F.J. COLE y Nellie B. EALES. The history of comparative anatomy. Part I. A statistical analysis of the literature. En: Science Progress. v. 11. (1917). pp. 578-596. [Consulta: 15 de noviembre de 2011].

La estadística de las ideas de Ortega y Gasset

Preparando una clase me he topado con la mención a un escrito de Ortega y Gasset y como el escrito en cuestión resulta que lo tengo en mi biblioteca he hecho el gesto que tantas veces he repetido estos días: he alzado la mano, he cogido el volumen, lo he abierto y he leido lo siguiente:

[el bibliotecario] no se contentará con destacar estas o las otras obras que arbitrariamente se califican de “representativas”, sino que necesitará real y efectivamente leerse todos los libros de un tiempo y filiarlos cuidadosamente, llegando a establecer lo que yo llamaría una “estadística de las ideas”, a fin de precisar con todo rigor el instante cronológico en que una idea brota, el proceso de su expansión, el periodo exacto que dura como vigencia colectiva y luego la hora de su declinación, de su anquilosamiento en mero tópico, en fin, su ocaso tras el horizonte del tiempo histórico.

(ORTEGA Y GASSET, 1967)

  • José ORTEGA Y GASSET. Misión del bibliotecario. Madrid: Revista de Occidente, 1967.

2ª ed. de Rankings ISI de las Universidades Españolas según Campos y Disciplinas Científicas

Estimados lectores del blog “Bibliometría” queríamos informarles de la reciente publicación de la segunda edición de “Rankings ISI de las Universidades Españolas según Campos y Disciplinas Científicas” en la siguiente página web:

http://rankinguniversidades.es

Se trata de un ranking de universidades públicas y privadas basado en la investigación publicada en las revistas internacionales de mayor impacto y visibilidad. Este ranking se diferencia de otros en cuatro aspectos fundamentales:

  • Se organiza por campos (12) y por primera vez en esta nueva edición por disciplinas científicas (19). De esta forma no se presenta por grandes ramas de conocimiento que diluyen los distintos perfiles de investigación que exhiben las universidades, de manera que pueda captarse mejor en qué especialidades son más activas e influyentes.
  • Propone un método de ordenación que sintetiza 6 indicadores bibliométricos de producción e impacto que miden los aspectos cualitativos y cuantitativos de la producción científica de las universidades.
  • Emplea como fuente de información las bases de datos de Thomson-Reuters (antiguo ISI) Web of Science y Journal Citation Reports. Dichos productos son una selección de las mejores revistas a nivel mundial y son una referencia básica de las agencias de evaluación del rendimiento investigador a nivel internacional y nacional (CNEAIANECA).
  • Se utilizan series temporales amplias: un periodo de diez años (2001-2010) y un periodo de cinco años (2006-2010). Se intenta con ello dotar de estabilidad a los resultados y detectar posibles cambios en la actividad científica.

En definitiva, el objetivo principal de estos rankings es descubrir las fortalezas y debilidades del sistema universitario español de investigación en diferentes ámbitos del conocimiento. Por ello “Rankings ISI de las Universidades Españolas según Campos y Disciplinas Científicas (2º ed, 2011)” es un producto de interés para los responsables de la política científica y gestores de la investigación vinculados al mundo universitario.

Entre las novedades de esta segunda edición, destaca la inclusión de 19 disciplinas científicas que permite profundizar aún más en el perfil de cada universidad y el paso de una web estática a un portal dinámico con múltiples funcionalidades. El portal web permite comprobar el perfil de cada universidad, su evolución con respecto a su posición el año anterior y comparaciones a medida entre universidades.

España en su conjunto sigue aumentando su producción científica aunque de manera más lenta con respecto a años anteriores. Si durante la última década su crecimiento giraba en torno al 8% anual, en 2010 su producción aumentó un 5,7%. En cuanto a visibilidad e impacto la situación permanece estable, ya que el porcentaje de artículos publicados en las revistas de mayor impacto del mundo (top 3) se mantiene en la misma cifra del año anterior (11%).

Un análisis global del posicionamiento de las universidades españolas muestra un sistema universitario muy parecido al que se observaba en la primera edición del ranking. Se articula en torno a un eje catalán claramente superior al resto, liderado por la Universidad de Barcelona, que es la número uno en 12 de las 19 disciplinas que se presentan para el quinquenio 2006-2010, seguida por la Autónoma de Barcelona que figura en siete disciplinas en la tres primeras posiciones, la Pompeu Fabra en cinco y la Politécnica de Cataluña en una. El otro gran eje científico de España, muy alejado del anterior, es el de las universidades madrileñas, liderado claramente por la Universidad Complutense y la Autónoma de Madrid.  No obstante, empieza a entreverse un tercer eje conformado en la comunidad valenciana por la Universidad de Valencia y la Politècnica de Valencia, que destacan en determinados campos científicos (Química, Ingeniería). Al margen de estos ejes,  destacan de manera puntual universidades de larga tradición histórica en las primeras posiciones, como son la Universidad de Santiago de Compostela o la de Granada.

De este modo, se constata cómo las posiciones relevantes en la generación del conocimiento científico las siguen acaparando las grandes universidades. Sin embargo, la presentación por disciplinas científicas que es una de las principales novedades de la presente edición del ranking, permite identificar a una serie de universidades de menor tamaño y menor recorrido histórico que han conseguido especializarse y despuntar en determinadas especialidades. Es el caso de la Universidad de Córdoba (Agricultura), Vigo (Ingeniería Química y ciencia de los materiales), Lleida (Agricultura y Tecnología alimentaria), Castilla La Mancha (Ecología).

Para conocer en detalle los resultados de esta edición, están disponibles en la web (http://sci2s.ugr.es/rankinguniversidades/downloads/rankingsISI_2011_InformeResumen.pdf).

Metodológicamente cabe destacar de este ranking que se utilizan 6 indicadores bibliométricos consolidados y de amplio uso en la evaluación de la actividad científica. Estas medidas una vez normalizadas quedan sintetizadas en dos indicadores que representan dos dimensiones: una cuantitativa (volumen) y otra cualitativa (impacto). Asimismo a partir de dichas dimensiones se obtiene el IFQ2A-Index (Institucional Qualitative-Quantitative Analysis Index) por el que finalmente se ordenan las universidades en cada uno de los 12 campos y de las 19 disciplinas.

Como fuentes de información se han seleccionado las bases de datos de Thomson-Reuters (antiguo ISI) Web of Science (Science Citation Index, Social Science Citation Index y Arts & Humanities Citation Index) y Journal Citation Reports (JCR). En estos productos se indexa la bibliografía científica de mayor difusión y visibilidad internacional ya que el riguroso proceso de selección de revistas de Thomson, junto a la posibilidad de conocer el impacto a partir del recuento de las citas, han transformado a estas fuentes en herramientas imprescindibles para la evaluación de la ciencia deviniendo sus indicadores bibliométricos en estándares de referencia.

Este ranking es fruto de la colaboración de los miembros de dos grupos de investigación “Evaluación de la Ciencia y la Comunicación Científica – EC3”  de las Universidades de Granada y Navarra (Daniel Torres Salinas, Nicolás Robinson García y Emilio Delgado López-Cózar) y “Soft Computing and Intelligent Information Systems – SCI2S”  de la Universidad de Granada (Francisco Herrera y José García Moreno Torres).

El Curriculum métrico online

Hace unos años, en 2007, os hablaba en Análisis bibliométrico individual de las distintas opciones que encontrábamos en la red para analizar el CV de un investigador. Desde entonces, han hecho su aparición estelar unas cuantas cuestiones que han venido a enriquecer este tipo de análisis derivando en algo que podriamos llamar algo así como Curriculum métrico online.

El año pasado, sin ir más lejos, os anunciaba a bombo y platillo, como la gran promesa de 2010 una iniciativa normalizadora, ORCID, cuyo fin es la creación de un identificador para los investigadores. En esta iniciativa trabajan grandes organismos entre los que destacaré a Thomson Reuters y CrossReff, Elsevier y el resto de grandes grupos editoriales, Nature, Science, PNAS… y en el que empiezan a aparecer nombres españoles: Biblioteca del Campus del Baix Llobregat, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Dialnet, iMedPub e IraLIS.

Otro de los grandes avances en este sentido, yo diría que el gran avance, ha sido la llegada de numerosas aplicaciones web con mentalidad 2.0, como CiteULike y Mendeley.

Por último, la competencia empresarial parece ser que será quien dé el último empujos a este tipo de herramientas. A la ya existente competencia entre Web of Knowledge y Scopus, ahora se une la carrera competidora entre Microsoft y Google. Me entero a primeros de agosto, gracias a Tomàs Baiget y a los oportunos comentarios de José Luis Ortega Priego de la reciente aparición de Google Scholar Citations, herramienta que irrumpe para hacer sombra a los avances que en este campo está realizando Microsoft Academic Search (y de los que, por cierto, no estaba al tanto). No voy a entrar en más detalles, porque todo lo podeis leer en:

No sé quien se llevará finalmente el gato al agua, pero por el momento podemos ver los siguientes CVs con información métrica en la red:

En una lista aparte, haría referencia a Scopus, dado que la herramienta que permite analizar la trayectoria individual de un investigador es la única de las hasta ahora mencionadas que no lo hace de manera gratuita. Aun así, creo que se debe mencionar y os dejo el ejemplo que ellos ponen en su web con Michael John Wingfield

No sé a vosotros, pero a mí me sigue gustando más el aspecto de ResearcherID, seguido de cerca por Microsoft Academic Search, pero queda mucha tela que cortar (por lo pronto, supongo que hará su irrupción en esta arena las redes sociales y su análisis). Ya veremos.

JCR 2010

Como todos los años, en el mes de junio, y en esta ocasión casi en el mes de julio, Thomson Reuters publica el JCR del año anterior y como todos los años por estas fechas (este año con más retraso del habitual) yo os cuento las novedades más notables del JCR y cómo le ha ido a las revistas españolas.

Por lo visto este año el JCR recoge más de 10.000 revistas distribuidas en 283 categorías. De ellas más de 1.000 son nuevas incorporaciones. Están presentes 84 paises. Hay revistas que tienen un factor de impacto que vale por muchos varios, como es el caso de la revista A Cancer Journal for Clinicians, con 94,262.

Gracias a los que ya han escrito sobre el tema, podemos saciar la curiosidad incluso de quienes quieran saber cuales de estas revistas son catalanas, baleares o valencianas

Y vamos con el análisis patrio. En el JCR Science Edition hemos pasado de 60 (inicialmente aparecieron 59 pero posteriormente volvieron a incluir Collectanea Mathematica que vaya usted a saber por qué desapareció) a 73 revistas, aunque dos de las revistas son una sola, dado que Investigacion Agraria-Sistemas y Recursos Forestales ha pasado a llamarse Forest Systems y en el Social Science Edition, de 31 a 48.

Entre los decesos de este año hay dos que lo son por haber practicado la autocitación en exceso, como bien explica en Las revistas españolas en los JCR 2010: Scripta Nova y Archivos de Bronconeumología. También ha desaparecido Hacienda Pública Española; aunque publicó en 2010, estos no fueron indizados en la Web of Knowledge… vaya usted a saber por qué… será cosa de la crisis.

Entre las novedades encontramos 13 revistas en el Science Edition que no figuraban el año pasado. Y en la misma situación figuran 19 revistas en el Social Science Edition. Por orden alfabético son:

Y paro porque si no, no publico, pero quedan cosas por contar. Muchas cosas.

Older posts «