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La publicación médica en España (segunda edición)

El lunes (20/11/2006), gracias a la Fundación Lilly, yo y un montón de conocidos (Tomás Baiget, Francisca Abad, Carlos González Guitián, Mercé Piqueras, Isabel Gómez Caridad, Elena Primo y todas sus compañeras de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, Silvia, Ana, Laura…, Antonio Garcí­a Romero y Ana, que no digo su apellido sin su permiso por si quiere mantenerse en el anonimato, compañera de cafés y proyectos… ya veremos)… Pierdo el hilo. El lunes asistimos, las personas arriba mencionadas y muchas más, a la segunda edición de aquella jornada sobre la publicación médica en España (y parece que habrá una tercera). A continuación os presento, una vez más, mi crónica de la jornada (larga, advierto):

Abrieron la jornada el presidente de la Fundación Lilly, Javier Ellena y el director de la Fundación Lilly, José Antonio Gutiérrez Fuentes, quien anunció que para primavera tienen intención de presentar la base de datos Medes, otra base de datos médica española susceptible de dejar de ser actualizada en cualquier momento. La cantidad de dinero que se tira por no estar dispuestos a aunar esfuerzos. En una conversación de pasillo escuché a otras dos responsables de bases de datos biomédicas y una le decí­a a otra ¿bueno, y para cuándo vamos a juntar nuestras bases de datos?. Obviamente nadie se va a juntar y los proyectos seguirán cada uno por su lado, porque cada uno tiene un prestigio que proteger y el ego institucional es más grande que la cobertura de sus bases de datos.

La conferencia inaugural corría cargo de Juan Aréchaga Martí­nez, director de la revista The International Journal of Developmental Biology, quien expuso un Análisis DAFO del periodismo cientí­fico profesional en España. De su conferencia destaco la mención del problema de ofrecer calidad al peer review en revistas en español al tener que limitarse a revisores que dominen esta lengua, el dato de un incremento en el precio de las revistas del 10% anual, algunas de las debilidades en el análisis DAFO (falta de profesionales especializados en la edición cientí­fica, deficiente o nula selección de artí­culos, número excesivo de revistas y la fuga de los buenos artí­culos españoles al extranjero). Luego vino la polémica con su pregunta final: ¿Ayudan los cientí­ficos y los bibliotecarios españoles a sus revistas profesionales? Él contestaba que NO, que los cientÍ­ficos españoles sólo publican en español cuando ya han recibido numerosos rechazos en el extranjero y los bibliotecarios están embelesados con el Open Access y prefieren adquirir los paquetes que les ofertan las grandes editoriales. Tal vez la pregunta correcta habrí­a sido: ¿permiten las revistas españolas comunicar mejor los hallazgos cientí­ficos? y ¿pueden nuestros cientí­ficos obtener más información útil en revistas españolas que extranjeras? Mientras la respuesta a estas preguntas sea no, los cientí­ficos y los bibliotecarios seguirán apostando por productos foráneos, obviamente.

Después comenzaba la mesa que profesionalmente más me interesaba a mí­: Conflicto de intereses en la publicación biomédica, moderada por Javier González de Dios y en la que participaron José Marí­a Martí­n Moreno, Ángel Pérez Sempere y Juan Carlos Lacal Sanjuan.

José Marí­a Martín Moreno nos habló de los conflictos de interés desde el punto de vista del autor, de cómo una investigación no acaba hasta que se comunica y de cómo el peer review se encarga de validar dicha comunicación, de la existencia de unos intereses económicos (patrocinadores, accionariado, etc.) y de unos intereses particulares (intelectuales, polí­ticos y personales). Habló de la rivalidad y del robo de ideas, de la competitividad académica (de los codazos) y de los valores y creencias ideológicas. Nos ejemplificó casos de robo de ideas con casos como el de Johan Elert Bode y Johann Daniel Titius, el de Perucho y Vogelstein, el caso de Salvador Moncada. Salieron a relucir casos recientes de fraude como los de Hwang y Sudbo. Finalmente recomendó la consulta del CSE´™s White Paper on Promoting Integrity in Scientific Journal Publications.

Siguió la intervención de Ángel Pérez Sempere, director de la Revista de Neurologí­a, quien nos habló de los conflictos de interés desde el punto de vista del editor. Habló de los conflictos económicos generados por la publicidad, fuente de ingresos imprescindibles y cuantiosos para las revistas (por ejemplo la New England Journal of Medicine ingresa 14 millones de dólares, la cuarta parte de sus ingresos, en publicidad). Pero además de la publicidad generada mediante anuncios, los fármacos, para ser unos superventas, para ser fármacos estrella, necesitan estar respaldados por un ensayo clí­nico que se publique en una revista de alto nivel de impacto. Las compañer­as farmacéuticas solicitarán posteriormente a la revista un elevado número de separatas (que pueden suponer del orden de un millón de dólares). Sugiere Pérez Sempere que los ensayos clí­nicos deberían publicarse en un lugar ajeno a las revistas y las revistas limitarse a criticar dichos ensayos. Los suplementos son otra vía de conflictos de interés: están financiados por la industria y no están sometidos al peer review. Luego habló de los conflictos polí­ticos y puso el ejemplo de The Lancet, revista que publicó en octubre el artí­culo Mortality after the 2003 invasion of Iraq: a cross-sectional cluster sample survey. Si miramos el número en el que aparecí­a, este artí­culo era el único de acceso gratuito. Si miramos qué hací­a su director un mes antes, veremos a Richard Horton manifestándose contra la guerra de Irak.

Manifestarse es perfectamente legí­timo, pero publicar en la revista de la que eres editor un artí­culo de libre acceso sobre la guerra de Irak habiéndote manifestado contra dicha guerra no deja de revelar un conflicto de interés de í­ndole polí­tica. Son pocos los casos en que los conflictos de interés del equipo editorial se explicitan. Una excepción es el BMJ, cuyo equipo editorial declara sus conflictos.

Juan Carlos Lacal Sanjuan cerró la mesa contándonos los conflictos de interés relacionados con el revisor. Dada la necesidad que el investigador tiene de publicar (publish or perish), como autor se debe someter al veredicto de sus pares, quienes pueden aceptar el artí­culo sin modificaciones, aceptarlo siempre que se modifique en aquellos aspectos propuestos por los evaluadores, rechazado con posibilidad de ser vuelto a presentar para una segunda evaluación o directamente rechazado. Nos enumeró las propiedades del sistema de revisión: asimetría (opacidad para los evaluadores frente a transparencia para los autores), altruismo (rara vez se remuneran las evaluaciones) y honestidad (la aceptación de una revisión va acompañada de una declaración de conflicto de interés). Mencionó las limitaciones del sistema por no tener los revisores a su disposición de toda la información. Habló de peer review y peer usage (la validez del artí­culo la aporta el uso que de él hacen otros investigadores) y de cómo esta segunda modalidad de validación de los artículos está aun por demostrar su valor y ya ha demostrado mayor lentitud. Por último indicó los más frecuentes abusos de los revisores (rechazo apoyado en el anonimato, retraso y uso privilegiado de información) y dio su receta para combatirlos (contraste de opiniones y evitar que los evaluadores se conozcan entre sí­).

En el coloquio posterior se habló de la necesidad o no de publicar los resultado negativos, del peer review abierto (cómodo para el editor y el revisor, incómodo para el investigador) y del peer review tradicional, que también permite la modalidad abierta mediante las cartas al editor.

Tras una pausa para tomar fuerzas se abrió la mesa de Acreditación de la publicación médica, moderada por José Marí­a Recalde Manrique, coordinador de CADIME y en la que intervinieron Juan Pedro-Botet Montoya, director ejecutivo de la Revista Clí­nica e Investigación en Arteriosclerosis, Juan Cabello y Agnès Ponsati Obiols. Neix a la vila de Sarrià el 5 de març de 1894. Fill de Tomàs Obiols, nat Ponsati Obiols.

Juan Pedro-Botet Montoya expuso las Ventajas y desventajas de la revisión por pares. Las revistas disponen de varios filtros por los que pasa un artí­culo: las normas de publicación, la valoración del comité editorial y la revisión por pares. El peer review es una actividad ampliamente extendida. Tan extendida como para tener su propio congreso internacional (International Congress on Peer Review and Biomedical Publication) y su propia revista (Peer-review). El peer review permite detectar los defectos, mejora la calidad de los trabajos, aporta respetabilidad y credibilidad cientí­fica, minimiza la posibilidad de publicaciones duplicadas y redundantes y previene la publicación de trabajos de escasa calidad. Según Pedro-Botet, la revisión por pares defiende al autor de sus propios errores (esto es muy americano), ayuda al director en su decisión final y ofrece al lector una lectura de calidad.

Juan Bautista Cabello López habló sobre las posibilidades de formación continuada para los revisores que pueden ofrecerse desde CASPe y nos mostró varios estudios en los que se demostraba que la formación de los revisores mejora poco la calidad de sus revisiones. Vamos, que no merece la pena la inversión en formación. Al menos esa fue la conclusión a la que me llevó su discurso.

Agnès Ponsati fue generosa en datos y desgraciadamente se le echó el tiempo encima y no pudo contar con calma la parte más interesante de su discurso. Llamó la atención del público sobre las nuevas posibilidades de comunicación cientí­fica que ofrece la edición digital. Datos que me parecieron interesantes: desde 1986 se han duplicado las publicaciones; su precio se ha incrementado en un 40%; las cancelaciones de suscripciones se han incrementado desde 1986 un 6,5%. Me quedé con una frase de la parte interesante del discurso que desgraciadamente no pude discutir por falta de tiempo: el Open Access es constructivo y no destructivo, no pretende ir contra el resto de publicaciones. Yo no estoy de acuerdo. Mientras las polí­ticas institucionales no apuesten por el Open Access como única opción válida, lo único que estaremos haciendo es incrementar los gastos.

Nos marchamos a comer y a la vuelta nos esperaba la mesa sobre Valoración curricular de las publicaciones médicas, moderada por Fernando Alfonso, a quien acompañaban Francisco Javier Trueba, Rafael Aleixandre y José Alonso.

Franciosco Javier Trueba habló sobre el sistema de valoración actual y sus deficiencias y nuevas formas de valoración. Fue una intervención que me gustó mucho porque lanzó muchas preguntas, dio pocas respuestas y se ajustó al tiempo. Mi conclusión es que podemos establecer un baremo único para valorar las publicaciones de los investigadores (esto permitirí­a al menos saber con qué reglas se juega) pero un baremo cuantitativo jamás será justo (para todos no).

Rafael Aleixandre Benavent volvió a hablar de la utilidad del factor de impacto español y anunció que para el periodo 2006-2010 van a abordar la identificación de citas concretas a artí­culos en revistas españolas (lo que no sé es si será a través de su Factor de Impacto Potencial de las Revistas Médicas Españolas o a través del IME).

José Alonso, director editorial de Elsevier Doyma habló de cómo mejorar la calidad y prestigiar la publicación en España. El prestigio de la revista lo aportan el autor y el lector. Podemos medir el prestigio que aportan los autores de una revista mediante las citas y el prestigio que aportan los lectores mediante las descargas (que miden la utilidad de los artículos o la revista). En mi opinión nada más se salvaba de su presentación, pero quien me conoce ya sabe que me repugna que se haga negocio con este tipo de publicación, y por tanto declaro mi conflicto de interés al respecto.

La última mesa, Información contenida en las publicaciones cientí­ficas desde el punto de vista del usuario, estuvo moderada por Carlos González Guitián y en ella intervinieron José Joaquí­n Mira Solves, Javier González de Dios y Jordi Pardo.

José Joaquí­n Mira Solves presentó un trabajo muy interesante sobre el consumo de información médica en internet por parte de los pacientes: hábitos de búsqueda, credibilidad de las fuentes consultadas, etc.

Las dos últimas intervenciones ofrecí­an fuentes secundarias basadas en métodos de la Medicina Basada en la Evidencia. Javier González de Dios presentó la revista Evidencias en Pediatrí­a y explicó su método de trabajo. Cerró la mesa, y prácticamente la jornada, Jordi Pardo, quien nos habló de la Biblioteca Cochrane Plus, de TripDatabase, de SUM Search y de cómo estas herramientas pueden librarnos de algunos kilos de obesidad informativa.

El coloquio final estuvo centrado en polemizar sobre la Medicina Basada en la Evidencia, tanto en su concepto como en su mala traducción.

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  1. Bibliometria » Blog Archive » V Jornada MEDES

    [...] médica en España han ido evolucionando año a año, incluyendo la presentación de Medes en la segunda edición de las jornadas la publicación médica en España, una tercera edición de las jornadas sobre La publicación médica en España dedicada a las [...]

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